Preparación

pelad las patatas y cortadlas en rodajas finas (de unos 3 mm. de grosor). no lavadlas. ponedlas en una cazuela.
pelad el ajo y cortadlo en trozos muy pequeños.
mezclad éstos con las rodajas de patata.
cubrid las rodajas de patata con la leche.
sazonad con sal, pimienta, cayena y unas cuantas ralladuras de nuez moscada.
poned la cazuela a fuego más bien fuerte y haced las patatas durante 4-5 minutos, o hasta que veáis que la leche se ha mezclado y ha engordado un poco merced al almidón soltado por las patatas.
llegado ese punto, añadid la mitad de la nata y llevad la cazuela a ebullición.
retirad del fuego, probad y corregid -si es preciso- de sal.
embadurnad de mantequilla un recipiente de gratinar.
este ha de tener las medidas suficientes como para que quepan en él todas las patatas, no siendo la altura del montón de éstas superior a 2 cm.
disponed las patatas en el recipiente junto con su ya cremosa leche.
añadid el resto de la nata y mezcladla bien.
esparcid unas cuantas pellitas de mantequilla por la superficie.
precalentad el horno a 160º.
hornead las patatas en la parte de arriba del horno durante una hora y media larga.
ideal para acompañar guisos sencillos de ave o carne asada.
el gratinado será tanto mejor cuanto más despaciosa y poco arrebatada haya sido la cocción previa.

Ingredientes

  • 400 gr. de patatas (variedad bintje)
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 200 ml. de leche entera
  • 100 ml. de nata líquida
  • 20 gr. de mantequilla sin sal
  • sal
  • pimienta
  • 1 nuez moscada
  • pimienta de cayena